domingo, 27 de mayo de 2012

SONISPHERE 2012: Crónica Día 1

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Ayer terminó el Sonisphere 2012 en Madrid, dos días de éxtasis rockero con resultado desigual. Un show basado en la nostalgia y en la vuelta atrás a los buenos tiempos, el cartel del escenario principal podría haberse repetido fácilmente hace 10 años (excepto por los Sister y algún otro más) que en unos casos estallaron con fuerza (Metallica) y en otros estallaron en la cara (los posturitas Limp Bizkit)



El cartel lleno de estrellas metálicas (y previsibles) no fue el único elemento recurrente de los Sonisphere, ya que allí estaban las consumiciones a precio de oro y "dinero" especial Sonisphere con euro-pua y billetes con la cara de rockeros de primer nivel. Aunque hay un punto novedoso este año que se ha agradecido muchísimo, el nuevo recinto. El Auditorio John Lennon. El asfalto destrozaba los pies y las rodillas, pero por lo menos no había polvillo que se depositara en los pulmones. La explanada era suficientemente grande para no solapar el sonido entre escenarios, aunque no había un misero sitio para sentarse, ni zonas verdes con sombra.

Respecto a los aspectos técnicos, tampoco era del todo perfecto, el sonido estuvo decente (sobre todo en Metallica, dios bendiga sus técnicos de sonido) y aunque hubo algunos problemillas de guitarras bajas, acoples.... se les puede dar un notable. Respecto al escenario, se puede decir que estaba muy bajo, imposibilitando la visión del público que no estaba en primerísima fila (curiosamente los que habían pagado una pasta por estar en el llamado "Black Circle"). La pasarela era buena idea, pero también carecía de altura necesaria (los AC/DC deberían dar una lección de pasarelas a todos los grupos de heavy). Por último, otro punto negativo era el transporte (sobre todo a la vuelta) ya que a excepción de los "búhos" (autobuses urbanos nocturnos) no había forma de volver a Madrid (no había Metro, Tren y ni siquiera Taxis -con los radiotaxis saturados-)

Empiezo con la crónica del concierto, aviso antes de nada que yo no pude ir el Viernes por problemas personales, así que la crónica la ha escrito un amigo mío (se llama Pedro por si queréis volcar vuestra ira sobre él por sus comentarios).

" Llegamos al Auditorio para ver la mitad del concierto de los finlandeses Sonata Arctica, aunque en verdad tampoco les prestamos mucha atención, fue más bien una música de fondo mientras realizabamos los "trámites logísticos": ir al baño, cambiar dinero y pillar cerveza.

Después de terminar con todo, nos dirigimos al escenario principal para ver a los primitivos Limp Bizkit (lo de primitivos es porque es la formación original) aunque de esa época les queda poquito, no tienen la química anterior, ni la técnica músical y sobre todo han perdido carisma. Fred es un chiste, una caricatura del pasado, cuando se le tenía algo de respeto por intentar revoluciar el rapcore y el nu metal. Con poses de Dr Dre pero sin su talento y actitud de gasnta de extraradio, Fred interpretó las canciones rozando el aprobado vocal. Mención aparte merece Wes Borland con su traje sado y su cara muy del palo a la niña medeiros de la palicula Rec. Y reconozco que fue un buen momento (por lo menos divertido) cuando las "crazy ladys" saltaban como locas por el escenario con la canción "Faith". Adicionalmente aprovecho para dar la razón a Oscar (gracias por dejarme escribir en tu blog) y decir que Gold Cobra es un disco pésimo y debió ganar el premio al peor disco del año pasado.

Los siguientes en el escenario principal fueron los Offspring, y tengo que decir que aunque estuvieron más que decentes en su concierto, lleno de canciones facilonas y gamberras, me parece increíble la escasita técnica instrumental que tienen esta gente (ya que parece que tocan todas las canciones con el mismo acorde). Suenan más maduros, menos juerguistas, incluso con algún toque de rock más moderno rollo Foo fighters. Pero que demonios, el "Come out and play" y "All I Want" perdonan todo lo anterior.

Para prepararnos para ver el plato fuerte (Soundgarden) nos alejamos antes del fin del concierto de los Offspring a la barra para pillar la última cerveza de la noche, lo cual nos permitió escuchar de fondo a los góticos Paradise Lost, sonaban bien, pero después del frenesí de los californianos, parecía que el mundo se había puesto en cámara lenta.

Los siguientes fueron Soundgarden, tras su unificación y generadores de muchas dudas, y a mi parecer aunque sonaron muy bien opino que estuvieron demasiados anclados en el pasado (la mejor muestra fue la portada noventera del Badmotorfinger decorando el escenario). Tiraron de clásicos "Spoonman", "Black hole sun"... todo muy previsible. Al principio los instrumentos se escuchaban bajos (por lo menos desde mi posición) y el grupo consiguió conectar muy poco con su público (poca interacción y poca empatía) aunque en verdad está ha sido una de sus características siempre, es lo que tiene ser grunge, pasas de todo y todo pasa de ti.

Por último estuvo Machine Head, que nos dejó con el sabor metálico en la boca, para el día siguiente, no soy muy fan de este grupo, así que me fui a la mitad de su concierto para poder pillar el buho de vuelta a casa porque estaba destrozado, estoy mayor para el rock, tengo los pies hechos mierda pero me llevé un pitido en los oídos típico del heavy bien tocado.

Pues esto es todo, gracias de nuevo a Oscar, y para resumir en un titular: Concierto del pasado al que le pesaron los años."


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