viernes, 3 de mayo de 2013

Rammstein - Palacio de los Deportes de Madrid (21-04-13)

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Como os tengo un poco olvidados últimamente os voy a hacer un doble post con dos críticas de conciertos que he ido ultimamente, en principio son completamente antagónicos pero con bastante cosas en común, hablo de Rammstein y Kadavar.

Dos grupos alemanes cuyo líder se apellida Lindemann.... pero aquí se acaban las cosas en común, ya que la propuesta musical y escénica son compleatemente contrarias. Espectáculo vs sobriedad, Técnica vs efectividad, moderno vs retro y experiencia vs frescura.

EL primero de los conciertos (cronológicamente hablando) fue Rammstein en el Palacio de los deportes de Madrid


Rammstein volvía a Madrid después de más de 3 años de ausencia con pocas novedades en su espectáculo pero congregando a un gran número de seguidores (llenando el Palacio, una de las mayores salas de conciertos de la capital).

Para telonearles en esta ocasión cambiaron a los Combichrist de rigor por su batería Joe Letz quién se puso tras los platos para hacer que era un DJ, dando uno de los peores shows que he visto dar a un telonero en  mi vida, remixes dubstep-industrial de los grandes éxitos que dejaban fríos a una multitud que venía a escuchar esas canciones...  no hay más que declarar señoría...

Cuando por fin terminó Joe tras un par de Rammstein y Fuck the Dj.... no comments se puso el "telón de acero" que precedía a la tormenta. Una tormenta que repentivamente estalló a base de baquetazos sobresaltando a todos en el escenario, el telón se hizo transparente y pudimos ver a la banda, entre petardos y fuegos de artificio apareció del techo Till, con un abrigo rosa de pelo muy discreto.








No he puesto ningún efecto a las fotos... así han salido de mi Iphone.... cada vez hace cosas más raras...

Este fue el inicio de un espectáculo épico de cambios de escenario (más de tres estructuras espectaculares en el concierto), luces (nunca he visto tanta potencia lumínica en un concierto) y fuego, mucho fuego las llamas venían del techo, del suelo, de los trajes de la banda, de los pies de micro, de las míticas máscaras lanzallamas, de viejos surtidores de gasolina, en enormes cruces en el escenario...
Pero no sólo de fuego y luces vive el hombre, en sus conciertos siempre hay una buena parte de teatro con los numeritos de cariño entre el clow organista Flake (quién toca el órgano en cinta de andar todo el concierto) y Till, Till lo cocina en una olla gigantesta para cocinarle con grandes llamaradas, le tira bombas en el escenario, lo pasea como un perro, lo sodomiza (si, asi es....) en una plataforma elevada...












Y para terminar estaba uno de los números fuertes con la canción “Pussy”, en el que Till cabalga un cañón gigante con forma de pene, repartiendo espuma entre las primeras filas de público para acabar con una explosión de miles de papelitos de confetí (creo que en el concierto de KISS hubieron más papelitos, pero por poco). Un broche de oro.

Solo fueron 1:30 de concierto pero se disfrutó cada segundo gracias al increíble espectáculo que da esta gente, es como si fueran el circo del Sol para adultos rockeros, si te gusta el show tienes que ir a ver alguna vez en tu vida a ver a Till y sus chicos. Pero si puedes llevate un extintor... por si acaso.

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